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50 años de la Licenciatura en educación especial: Dignidad y reconocimiento para personas con capacidades distintas

May 7, 2018
Escrito por: Sonia Zamora
 

         

Con un enfoque que acentúa las calidades y cualidades y no las carencias de las personas con capacidades distintas, la Licenciatura en Educación Especial ha logrado modificar la mirada asistencial en la atención de estas poblaciones tradicionalmente relegadas y olvidadas, otorgándoles el lugar que merecen en procura de dignificar su condición de personas tanto en el plano social como en el jurídico.

La Universidad Pedagógica Nacional (UPN) cumple así con la Constitución y las leyes en relación con la atención educativa a la que tienen derecho todos los ciudadanos sin importar su condición, compromiso plenamente compartido con la sección de educación especial del Instituto Pedagógico Nacional (IPN), dando cumplimiento al objetivo del Proyecto Educativo Institucional de la universidad.

Hoy, “la educación especial en Colombia deja ver una fuerte demanda en la formación de licenciados que estén preparados para plantear propuestas educativas, pedagógicas y didácticas que asuman ese derecho fundamental a la educación de estas personas, en un marco de justicia y equidad social que les permita luego desenvolverse en el campo laboral y construirse como personas útiles al desarrollo del país”, afirma Libia Vélez Latorre, coordinadora de la Licenciatura en Educación Especial.

Por su parte Lina Hernández, docente de Educación Especial y egresada del mismo programa, comenta que este programa le ha dado un plus, pues además de ser maestra puede enseñar y hacer comprender de manera diferente y creativa. Es por eso, que Hernández ve en las didácticas y estrategias para trabajar con población diversa, con discapacidad o talentos excepcionales, la mayor riqueza de la UPN a nivel de inclusión. 

Para el primer semestre del presente año, se encuentran matriculados en los diferentes programas de pregrado de la UPN 23 estudiantes con discapacidad visual, 31 con discapacidad auditiva, 5 con discapacidad motora y 1 estudiante con síndrome de Asperger. Adicionalmente, la Universidad cuenta con 456 estudiantes en la Licenciatura en Educación Especial y en sus 50 años de trayectoria este programa ha graduado alrededor de 3.000 profesionales.

   


Educación especial en el IPN

El Instituto Pedagógico Nacional, hoy parte de la UPN, inició en 1968 un proyecto que fue pionero en la atención a la población infantil y juvenil con déficit cognitivo y con manifestaciones relacionadas con el síndrome de Down.

Este programa se creó con la finalidad de incluir a estos niños en un colegio regular, ya que en esa época los jóvenes que tenían ese tipo de discapacidades iban a instituciones especializadas y no tenían contacto con otros niños. 

La metodología utilizada incluía actividades transversales como talleres especializados de encuadernación, artesanía y trabajo en madera, en los cuales los niños y jóvenes con déficit intelectual y cognitivo se preparaban para la vida laboral y social. También ofrecía espacios comunes en los que aprendían música, danza, lengua, matemática, entre otras asignaturas, junto con estudiantes regulares. 

Estos niños no solamente transitaban por el colegio, sino que asistían a la UPN a realizar diferentes actividades, entre ellas natación en la piscina de la Universidad, como parte de las terapias que se desarrollaban para mejorar los procesos de manejo de la corporalidad, las relaciones espaciales, la atención y la concentración que les permitiera mejorar las condiciones para vivir en sociedad.

Desde entonces el IPN ha continuado con ese programa y ha participado del debate frente de la inclusión que se ha ido extendiendo poco a poco en el país y a nivel internacional. 

Marisol Cobos, coordinadora académica de la sección de Educación Especial, explicó que allí se trabaja fuertemente la autonomía y la inclusión social, para lograr que el estudiante se pueda desenvolver en la sociedad en qué está inscrito. Está centrada entonces esta sección en trabajar la creación de ciertos hábitos independientes del currículo, el cual cada año se adapta a las características de los niños que normalmente tienen autismo o Síndrome de Down.

Esto se logra con una educación personalizada que se enmarca en un máximo de cuatro niveles, cada uno con un límite de 10 estudiantes. Durante los dos primeros niveles se enseñan las bases de prematemáticas y preescritura. En los dos últimos se preparan socio laboralmente en áreas como panadería y marquetería, también con la posibilidad de desenvolverse en cualquier tipo de proyecto casero. 

Esta educación se complementa con el desarrollo en áreas como la música, la educación física y la tecnología, entre otras, logrando que a lo largo de los 16 años aproximados que dura todo el proceso el educando sea totalmente independiente. 

Existen otros programas que complementan la oferta institucional para las personas con capacidades distintas tales como el Programa de Apoyos para las Personas con Discapacidad (PRADIF), el Aula Húmeda, el OAT, Manos y Pensamiento y otras alternativas tecnológicas como el Centro Tiflotecnológico, situado en la Biblioteca Central de la UPN. En próximas notas hablaremos en detalle de cada uno de ellos y de los logros que han alcanzado en esta importante historia de 50 años de dedicación al desarrollo y plena integración de las personas con capacidades distintas.